Aunque se encuentran repartidas por toda la ciudad, estas se encuentran en el barrio de Sultanahmet, en los alrededores de la Mezquita Azul. A pesar de los innumerables incendios, muchas han pervivido en el tiempo. Algunas ( mañana pondré alguna fotografía) han sido reconstruidas para convertirse en lugares de residencia o establecimiento hoteleros. Otras, tristemente, tienen sus horas contadas. A pesar de su decadencia, su belleza es seductora.
Hablar de estilo otomano puede resultar poco preciso. El Imperio Otomano abarcó un amplio territorio, por ello, bajo él convivieron muchas culturas que se fueron entremezclando. Habrá casas otomanas de madera en Bulgaria, en Anatolia, en Estambul, en Bosnia y probablemente serán parecidas y diferentes a la vez. Según Marice Cerasi, profesor de diseño arquitectónico en la Facultad de Arquitectura de Génova, es posible que los tejados de tejas y de pendiente provinieran de la arquitectura Bizantina, las hileras de doble ventana de Persia, el espacio para las habitaciones centrado y simétrico, así como la decoración de los techos, coincide con el gusto de la antigua Tracia y de los nómadas turcos. La organización de las habitaciones puede originarse en las ciudades del Cáucaso y de Asia Central.
La casa tiene tres plantas de madera con hileras de ventanas simétricas y continuas. El tejado es de tejas. Las láminas de madera se disponen de manera horizontal. Probablemente estuviera rodeada por un jardín. La planta inferior estaba compuesta por un gran salón central rodeado de pequeñas habitaciones que servían de cocina, habitaciones de invitados y de baño.El gran salón accesible desde cualquier habitación estaba separado de las demás por arcos o columnas, que daban a su vez independencia a las distintas habitaciones. La planta superior tenía las habitaciones de los propietarios de la casa, era la zona para vivir. El método de trabajo de la madera era peculiar debido a que los materiales se usaban con un tamaño estándar y se realizaba una transposición horizontal de los puntales verticales que permitía reducir el momento estático en las vigas y la cantidad de madera necesaria para la construcción.
Las casas otomanas estaban más bien asociadas con una cultura que con un credo determinado, aunque sí se podría decir que en la mayoría de las casas de Estambul y Bursa, vivían familias musulmanas. Por ello, en esos casos, el piso de arriba tenía las habitaciones privadas y abajo estaba el selamlık (habitaciones para invitados). No existían los sótanos como lugar para guardar provisiones, como muestra de que a los turcos les disgustaban los espacios y estructuras subterráneas.
Fuente: samimi. culturas-beraber.blogspot.com





























































